Hablemos de todo un poco...
hablemos de atardeceres contemplados
desde una terraza,
los últimos días de vida,
hablemos de números de teléfono
que se olvidan o se extravían,
hablemos de inventarse nombres,
de películas basadas en libros
que ya nadie lee,
hablemos de corazones rotos y canciones rotas,
de alas que se rompen y sueños que se rompen,
de deseos con los que hay que tener cuidado
porque se realizan
y no tienes con quien compartirlos,
hablemos de nuestros vacíos
y de créditos bancarios,
de reconocer la culpa
y apagar la luz,
de aguantarse las ganas
o no decirle a nadie,
de Necesito una compañera de los Bukis
porque ya he sufrido tanto tanto
que hoy no puedo detener mi llanto...
hablemos de huecos, de ecos,
de labios rojos y labios rosa,
de colores o blanco y negro,
hablemos de planchas con clavos,
de ruedas de bicicleta,
de maquinas de escribir
y cosas obsoletas,
hablemos de buenas y malas intenciones,
de frivolidades y crisis nerviosas,
hablemos de periódicos y telenovelas,
hablemos de shampoo y acondicionador,
hablemos de viejos libros de historietas,
hablemos de pintura rupestre y graffiti
hablemos de bonitas piernas y bonitas tetas,
hablemos de tener mano de poeta
y hacer el amor con una de ellas,
hablemos de silencio y palabras,
del cabello largo y la calvicie,
hablemos de licores nacionales y extranjeros,
hablemos de abandonos y desengaños,
cambiemos de tema,
hablemos, no callemos,
hablemos del calentamiento global
y los escándalos de corrupción política:
de los grandes temas de la poesía,
hablemos duro, hablemos pasito,
hablemos bello, hablemos sucio,
hablemos de lo que sea,
pero, por favor, hablemos...